Ni muy grande ni demasiado pequeño. El modelo que nos ocupa tiene el tamaño de televisor más vendido en España: 32 pulgadas. Lo novedoso de esta propuesta de LG es que ofrece tecnología de plasma en un tamaño de pantalla hasta hace poco impensable en el mercado. Pero la firma no sólo apuesta por hacer frente al LCD con toda rotundidad ofreciendo la calidad de la tecnología del plasma en un formato que cabe en casi cualquier salón: también se ha propuesto competir con otro argumento: un precio asequible que se queda a las puertas de los 700 euros. Interesante, ¿no?
Bajo el paraguas de la serie PG6000 de LG, que destaca por su tecnología de cristal de una capa, sin marcos ni biseles, el televisor de plasma más pequeño del mercado (por el momento, probablemente en breve veamos más) ofrece un aspecto muy elegante en un uniforme color negro. El fabricante ha hecho un esfuerzo por ofrecer la delgadez habitual de los modelos LCD, integrando sus cuatro altavoces dentro de la carcasa.
El interior tecnológico se aprecia al encender el dispositivo a través del botón de media luna propio de la marca. Para disfrutar de las cualidades del plasma a pleno rendimiento, lo mejor es visionar una película de acción y aventuras en la que primen los movimientos vertiginosos y los ambientes repletos de claroscuros. Así, comprobamos lo que es capaz de ofrecer el contraste dinámico de 1.000.000:1, habitual en los televisores de plasma y muy superior a cualquier LCD. Además, la tecnología Fluid Motion se encarga de eliminar los molestos reflejos. El brillo es otra de las cualidades de este plasma de tamaño asequible: 1.500 candelas por centímetro cuadrado. La verdad es que, al cabo del rato, la sensación es la de estar sentado ante un plasma de 42 ó 50 pulgadas.
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